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Miedo a la cirugía Bariátrica


El miedo a la cirugía bariátrica puede ser muy intenso e incluso paralizante. En el presente artículo se analiza los principales miedos que los pacientes suelen experimentar hacia la cirugía bariátrica y se aporta algunas vías para minimizarlos y afrontarlos.

Fases del miedo a la cirugía bariátrica

Cuando una persona empieza a plantearse una cirugía bariátrica, normalmente pasa por varias fases. Primero suele haber un descubrimiento, un empezar a plantearse una opción que hasta ahora no se había contemplado. Una vez llegada esta fase, empieza a surgir el miedo a la cirugía. Éste es variable y depende enormemente de la historia y características de la persona. Generalmente si la persona nunca ha pasado por una operación quirúrgica, suele experimentar gran ansiedad al imaginársela (lo desconocido asusta). Sobre todo desconcierta el hecho de ser anestesiado y a no despertar.

También puede surgir el miedo a que “no me funcione”, a no ser capaz de realizar la dieta líquida pre-quirúrgica, a que pensará la gente de mi alrededor (“que soy un fracasado”, “que soy un inconsciente”, “que no es para tanto”…).

En cuanto al riesgo de la intervención, se ha de tener en cuenta toda la información, en muchas ocasiones sensacionalista, que se ha trasmitido desde años desde los diferentes medios de comunicación, sobre todo la televisión, dónde se hablaban de los casos de fallecimiento y problemas ocasionados por esta cirugía. Esto se nos ha quedado en la memoria colectiva, como una señal de alarma hacia lo que se conocía vulgarmente como “operación de reducción de estómago”.

No hay razones para tener miedo a la cirugía bariátrica

Sí que es cierto, que hace unos años el riesgo de fallecimiento con estas cirugías era considerable, sobre todo por el hecho de que se realizaban con cirugía abierta. Sin embargo, hoy en día, si se realiza mediante laparoscopia y en manos expertas, este riesgo es ínfimo, en la mayoría mucho menor que el de no operar; hay que tener en cuenta que la obesidad es una de las principales causas de muerte y problemas de salud en las sociedades occidentales.

Puede pasar que a pesar de tener toda la información pertinente, sigamos experimentado un miedo considerable. Para estos casos, enumero una serie de alternativas, consejos y orientaciones que pueden ser de gran utilidad:

  • Tener una actitud positiva hacia la intervención. Es decir, tener pensamientos positivos acerca de la intervención y el posoperatorio. Pensar que todo irá “bien”, sentirse seguro, confiado, en buenas manos…
  • Visualización positiva. Es una técnica muy útil para lograr tener una actitud positiva. Se trata de ir imaginando como la intervención y el postoperatorio marcha de manera satisfactoria, poco dolorosa, fácil y asociarlo a sensaciones positivas y de relajación
  • Escuchar otras personas que ya han pasado por la cirugía. Esto nos dará información de primera mano sobre el proceso que vamos a pasar, ayudando que no sea tan desconocido y permitiéndonos hacernos una idea más clara de cómo es el proceso (todo lo desconocido, lo nuevo suele asustarnos).
  • Estar acompañado de personas cercanas, en las que confiamos. Sentirlos arrapados, cuidados. Hemos de tener en cuenta que si nos sentimos solos, el miedo crece exponencialmente.
  • Relajación y Respiración abdominal. Pueden ser técnicas muy útiles para disminuir el nivel de activación y aumentar la sensación de bienestar.

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