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Las 5 prioridades en la obesidad

Yolanda Melero
Licenciada en Psicología
Psicóloga de la Obesidad

Una de las prioridades en la obesidad también ha de ser tomar consciencia de que está diciendo mi obesidad o sobre peso de mí, de mis miedos, de mis maneras de poner límites, de cómo disfruto, de cómo me relaciono y pongo límites a los demás…

Con tanta información de la que disponemos, solemos perdernos sobre cuáles son las prioridades en la obesidad. Los medios de comunicación (televisión, internet, revistas…) e incluso algunos profesionales de la salud, nos inundan con dietas, fármacos o alimentos milagro, mientras que demonizan otros. Nos intentan convencer de que hay una única solución rápida y eficaz para adelgazar y mantenernos en nuestro peso, y encima sin esfuerzo. Sin embargo, lo común a todas estas perspectivas, es que se olvidan de la persona, se olvidan de lo esencial y de cuáles son las prioridades en la obesidad que hay que abordar.

Cómo comemos es tan importante como qué

Como acabamos de comentar, las soluciones a la obesidad se suelen basar en qué comer, beber, incluso en pautas de ejercicio físico. Pero se olvidan de que una de las prioridades de la obesidad a tener en cuenta si queremos solucionarla, es cómo comemos. Así la velocidad con la que comemos, cómo saboreamos los alimentos (si lo hacemos o no), las emociones que experimentamos al comer, la postura con la que comemos… son puntos básicos a tener en cuenta e intervenir para poder salir de ese círculo vicioso que suele ser la obesidad y el sobrepeso. El cómo es tan importante porque influye de manera muy poderosa en la sensación de saciedad, en la cantidad de comida que comemos, en la calidad de esta comida e incluso en la digestión y absorción de nutrientes.

El objetivo principal ha de ser el Autocuidado

En nuestro equipo, estamos cansados de escuchar la expresión “yo me cuido”. Y luego, escuchando a la persona observamos que lo que hace es comer alimentos procesados pero light durante la semana para luego pegarse comilonas en las comidas sociales.

Hemos de tener en cuenta que la alimentación es nuestra principal fuente de nutrición, es nuestro combustible. Por lo tanto, la obesidad es una señal inequívoca de que nos hemos descuidado a nosotros mismos, de que no nos estamos tratando bien. Así que abordar la obesidad con crítica, exigencia, prohibiciones… no hace más que agravar el problema y no lo soluciona. Hemos de aprender a tratarnos bien, con respecto a nosotros mismos, aceptarnos tal y como somos. Hacer con nosotros mismos lo que nos gustaría que hiciera un buen amigo. Y desde aquí ir contactando con el deseo de cuidarnos, de comer alimentos ricos y saludables, de realizar ejercicio físico, de proporcionarnos momentos agradables.

prioridades en la obesidad

“Lo bueno es enemigo de lo perfecto”

Esta frase refleja muy bien una de las prioridades en la obesidad que pueden hacer el camino más fácil: dejar de alimentar nuestras exigencias internas para bajar de peso. Las personas que quieren hacerlo todo perfecto, que no se permiten salirse nunca de la línea marcada suelen vivir el proceso con tensión y presión. De tal manera que si algún día “caen” (que es así como lo viven) se descontrolan y se van al polo opuesto. La idea por tanto, es poder llevar un estilo de vida que refleje ese autocuidado que hablábamos en el punto anterior, pero sin obsesionarse. Un poco de dulce, un par de papas, comer algo de frito ocasionalmente no va a hacer que nadie comience a engordar mágicamente. Hemos de perder el miedo a la comida, ¡somos nosotros los que llevamos el timón!

Es necesaria la renuncia y la elección (en lugar de la prohibición)

Hemos de ser conscientes de que vivimos en una sociedad que continuamente nos está bombardeando con productos procesados muy poco saludables (que no podemos llamar ni comida). Nos lo venden como la fuente de placer, de disfrute, como experiencias extraordinarias, y a veces incluso como opciones saludables (que evidentemente no lo son). Nuestros amigos, familiares, vecinos tienen sus neveras y despensas llenas de estos productos. Si vamos al supermercado, alrededor el 80% de los productos que encontraremos son procesados y no pueden considerarse comida, y algunos de ellos son muy adictivos. Por lo tanto, una de las prioridades en la obesidad consiste en aceptar que tenemos que renunciar a comer “de todo”. Y esto no es sólo para los obesos o personas con sobrepeso, todos los que queremos cuidarnos y velar por nuestra salud hemos de tener en cuenta que esto pasa ineludiblemente por renunciar en gran parte a estos productos. No podemos cuidarnos y basar gran parte de nuestra alimentación en productos procesados, en azúcar, bollería industrial, fritos, etc. Tampoco pretender no realizar ningún tipo de actividad física, ya que el cuerpo la necesita para su correcto funcionamiento.

Pero no nos olvidemos, que todo esto se ha de hacer desde la decisión consciente de querer cuidarnos y estar bien, de poder tener una vida más plena y saludable. No desde la prohibición para no engordar. Si lo hacemos desde este último punto, el fracaso está prácticamente asegurado, porque antes o después nos cansaremos, nos agobiaremos. Porque la prohibición y el control son el caldo de cultivo del descontrol y la compulsión.

Es importante abordar y tratar el problema de raíz

La obesidad, a pesar de que hay personas que puedan tener cierta predisposición genética, tiene que ver con nuestro estar en la vida. Los profesionales de la psicoterapia hemos observado que muchas veces la obesidad está relacionada con la dificultad de aceptar los límites. Con una actitud de no saciarse nunca y siempre querer más y más. O por ejemplo, con no tener ninguna fuente de disfrute más que la comida.

Por lo tanto, una de las prioridades en la obesidad también ha de ser tomar consciencia de que está diciendo mi obesidad o sobre peso de mí, de mis miedos, de mis maneras de poner límites, de cómo disfruto, de cómo me relaciono y pongo límites a los demás… De tal manera, que si conseguimos ir subsanando y abordando estos aspectos, ya nos iremos saboteando a nosotros mismos el poder adelgazar y tener una vida saludable y más plena.

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