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Hipertensión arterial y obesidad, ¿Cómo disminuir su riesgo?

Mª Paula Avellaneda
Graduado en Nutrición Humana y Dietética
Máster Oficial en Nutrición Personalizada y Comunitaria
Dietista-Nutricionista

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para población general adulta, que no supere los 5 gramos diarios de consumo de sal (más o menos una cucharada de café) y es mejor que ésta sea yodada.

La Hipertensión arterial y obesidad están muy relacionadas, y es importante controlarla para disminuir el riesgo de diversas comorbilidades, sobre todo en pacientes candidatos a una cirugía bariátrica. Por ello, en el siguiente artículo hablaremos del riesgo de esta patología y de recomendaciones nutricionales para disminuirla.

¿Qué es la tensión arterial?

Es la fuerza que la sangre ejerce contra la pared de las arterias al ser bombeada por el corazón. Cuando la presión ejercida por la sangre sobre la pared arterial es superior a lo recomendado, hablamos de hipertensión arterial (HTA).

Hipertensión arterial y obesidad

¿Qué riesgos tiene la Hipertensión arterial y obesidad?

La HTA, aunque nos encontremos bien y no estemos notando ningún síntoma, tiene varios efectos perjudiciales sobre nuestro organismo:

  • El corazón se hipertrofia (se hace más grande) debido al esfuerzo extra que le obliga a realizar la mayor resistencia arterial. Esto puede derivar en insuficiencia coronaria, arritmias y angina de pecho.
  • Favorece la aterosclerosis y aumenta el riesgo de trombosis.
  • A causa de la presión excesiva, la arteria aorta puede sufrir dilataciones (aneurismas) e incluso romperse causando la muerte.
  • Si la excesiva presión rompe un vaso del cerebro, se produce un ictus o infarto cerebral.
  • Si afecta a las arterias que llevan sangre a los riñones, propicia la aparición de una insuficiencia renal, que a su vez agravará el cuadro de HTA.

En resumen, puede afectar al riego sanguíneo de cualquier órgano provocando disfunciones. Por ejemplo, si afecta a la retina también se pueden tener problemas de visión.

Recomendaciones generales para la Hipertensión Arterial

El tratamiento en la HTA aborda 3 pilares fundamentales:

1. Farmacológico y controles médicos periódicos.

2. Estilo de vida:

  • Disminución del peso hasta llegar a un índice de masa corporal (IMC) saludable (menos de 25 kg/m2), ya que la Hipertensión arterial y obesidad están muy relacionadas.
  • Práctica de ejercicio físico: llegar a al menos 30 minutos de actividad moderada-intensa un par de días por semana y llevar un estilo de vida activo (subir escaleras en vez de ascensor, caminar en vez de coger el coche, no pasar más de una hora sentado delante del TV…). Se entiende como actividad moderada-intensa aquella que hace que el corazón lata de manera más intensa y seamos capaces de percibirlo (como cuando estamos corriendo detrás del autobús).

3. Dietoterapia: llevar una alimentación saludable, evitando productos ultraprocesados y tener una alimentación con contenido bajo en sodio.

Recomendaciones para disminuir la sal en la dieta:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para población general adulta, que no supere los 5 gramos diarios de consumo de sal (más o menos una cucharada de café) y es mejor que ésta sea yodada. Sin embargo, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el consumo medio de sal en España es casi del doble de la recomendación: 8 gramos diarios.

Para disminuir el consumo de sal en la dieta, debemos:

  • Comer más alimentos frescos, que contienen menos sodio: frutas, verduras, hortalizas, legumbres, huevos, carnes y pescados sin procesar, etc. Las comidas preparadas y procesadas son por lo general ricas en sal.
  • Si se consumen conservas, elegir siempre aquellas que indiquen que son bajas en sal, igual que los quesos (quesos frescos sin sal).
  • Pan integral sin sal, en vez de panes procesados de molde o panes industriales.
  • Reducir el uso de sal cuando cocinamos, es mejor dejar que cada comensal agregue la cantidad de sal que desee después de su cocinado.
  • Reducir el consumo de salsas como mayonesa, mostaza, salsa de soja o ketchup. Si se come fuera, pida que le sirvan comida con poca sal, y que las salsas y aderezos se presenten aparte, sin mezclar con el alimento principal del plato.
  • Recurra a las cocciones al vapor: al no existir un medio con el que el alimento entra en contacto, no hay cesión de sodio a dicho medio, y por tanto se conserva mejor el contenido natural de sodio del alimento, por lo que disminuye la necesidad de añadir más sal.
  • Utilice hierbas aromáticas y especias para condimentar sus platos. No se trata de prescindir de la sal, sino de usarla en menor cantidad y a cambio utilizar especias para compensar y que los alimentos tengan un agradable sabor. En hortalizas y verduras puede usar perejil, albahaca, cebollino, comino, pimienta, zumo de limón. Con carnes y pescados combinan muy bien pimienta, pimentón, ajo fresco, ajo y cebolla deshidratados, así como zumo de limón y vinagre.

Recuerde que es importante controlar la Hipertensión arterial y obesidad a través de la alimentación y el ejercicio físico, para poder gozar de una buena salud y mejorar la calidad de vida a largo plazo.

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