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Yolanda Melero
Licenciada en Psicología
Psicóloga de la Obesidad

¿Conviene contar que me han operado de obesidad?

Yolanda Melero
Licenciada en Psicología
Psicóloga de la Obesidad

Algunos pacientes deciden no contar a sus familiares, amigos y conocidos que se han operado de cirugía bariátrica. Veamos cuáles pueden ser las razones:

Si decidimos no contar…

  • Los demás no comprenderán nuestros nuevos hábitos alimentarios. Se preguntarán porque comemos tan poco y tantas veces, tendrán curiosidad. Y por lo tanto no pararan de hacer preguntas y te animaran a comer más.
  • Tendremos que buscar excusas constantemente: “estoy a dieta”, “estoy malo/a del estómago”…
  • Viviremos con un miedo constante a ser descubiertos. Cuando uno tiene un secreto tiene que dedicar mucha energía a ocultarlo y es así, como surgen los miedos y las fantasías catastróficas a que se sepa.

contar

¿Qué miedos me llevan a no contar?

Antes de la intervención,

  • Las personas cercanas su pueden preocupar, al desconocer los riesgos de la intervención.
  • Ciertas personas nos pueden desanimar: “Estás loco/a”, “Tú no estás gordo/a”, “Te vas a lo fácil, eso se soluciona con dieta y fuerza de voluntad”
  • Sensación de fracaso interno, es decir, pensarán que: “Soy un fracasado” / “No tengo fuerza de voluntad” / “Soy un@ insensat@, loc@” / “Me estoy operando por capricho”…
  • No querer ser el centro de los comentarios de los demás

Después de la intervención,

  • Es posible que nos pregunten constantemente por nuestro peso, por nuestra evolución y ello nos puede generar impaciencia y ansiedad.
  • Algunas personas nos darán comentarios erróneos fruto de su desconocimiento de la intervención: “No se te nota tanto”, “¿No comes demasiado para estar operado?”…

El tomar una decisión u otra dependerá de nuestra manera de ser y de la idea que se tenga de la intervención. Es decir, si se tiene la idea de que se está realizando una intervención necesaria para el bienestar personal y psicológico, que es totalmente normal, lo más probable es que se hable abiertamente. En cambio, si la persona ve algo “reprochable” en la intervención o si se es muy celoso de la vida privada e íntima, las decisiones que tome la persona son bien diferentes.

También es importante el que nos sintamos capaces de asumir los comentarios de los demás (en nuestra presencia o sin ella) y que seamos conscientes de las consecuencias de nuestra decisión. Por ejemplo, si decidimos contarlo sólo a los más allegados, tenemos que asumir que el resto nos preguntará, que todo el mundo se estará preguntando que nos ocurre…

En todo caso, siempre que la persona se sienta capaz y lo desea, se aconseja llevar la intervención en el menor secretismo posible, de tal manera que las personas de alrededor se adapten a los nuevos hábitos del paciente y éste no tenga que estar haciendo un esfuerzo extra en ocultar la intervención (lo que añadiría una preocupación más).

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