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  • Graduado en Psicología por la Universidad de Valencia

  • Master en Psicología General Sanitaria

  • Master en intervención multidisciplinar

  • Miembro del Equipo Interdisciplinar de la Clínicas Obésitas

Azúcar y obesidad: ¿Comparar los daños del tabaco con los del azúcar?


  • Graduado en Psicología por la Universidad de Valencia

  • Master en Psicología General Sanitaria

  • Master en intervención multidisciplinar

  • Miembro del Equipo Interdisciplinar de la Clínicas Obésitas

En el artíulo del mes pasado pudimos ver como de nocivo puede ser el exceso de azúcar para nuestra salud y la fuerte relación «azúcar y obesidad», pero a efectos prácticos, en la población general, el riesgo percibido sobre el consumo de azúcar sigue siendo menor en comparación con otro tipo de sustancias, como por ejemplo del tabaco.

 

Azúcar y obesidad: ¿Es una exageración comparar el consumo excesivo de azúcar con el consumo que se daba antes del tabaco?

No hace falta ser alarmistas, pues el consumo de azúcar en sí no tiene que estigmatizarse ni volverse una obsesión. Pero también es un error pasar por alto los intereses que cierto sector de la industria alimentaria tiene sobre este producto, y que van en la línea de que la información que llega al consumidor pase lo más desapercibida posible.

Por hacer un símil, lo cierto es que hubo una época durante la cual se cuestionaba muy poco el uso del tabaco en nuestro día a día, incluso se podía recetar o no era extraño encontrarse con médicos fumando en consulta.

A principios de siglo, en los hospitales, se permitía hacerlo en salas reservadas, tanto a pacientes como a personal sanitario. Ahora está prohibido, incluso en los espacios exteriores del edificio. Desde 2004 hasta la última modificación de la ley antitabaco en 2011, se han hecho esfuerzos importantes para paliar este problema de salud. En cualquier caso, que no debe pasar desapercibido: en 2004, el marco legislativo español tan solo aplicaba el 13% de las medidas de control del consumo de tabaco que proponía la OMS. En los últimos años ese porcentaje ha superado el 95%. Según el informe de la SEE, aquí radica el gran cambio: “Cada vez más, estamos fomentando una sociedad en la que el tabaco está desnormalizado”.

El cigarrillo sigue siendo el mismo, aunque todo lo que le rodea es diferente. ¿Se sabía antes del 2010 que el tabaco era perjudicial? los primeros estudios donde se demostró que fumar era la causa directa de diferentes cánceres e infartos llegaron en entre 1950 y 1960.

Azúcar y obesidad

 

¿Qué dice la evidencia científica sobre la relación?

En la actualidad cada vez hay más estudios que relacionan el alto consumo de azúcar, con el riesgo de sufrir “síndrome metabólico” un conjunto de dolencias que aumentan las posibilidades de padecer enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, enfermedades coronarias y hepáticas. Pero el problema real es que está muy normalizado, y existen muchos intereses para que esto siga así. A pesar de ello, la población comienza a concienciarse de la la relación existente entre azúcar y obesidad.

Los investigadores aseguran que el 70 % de la población quiere reducir el consumo de azúcar y sin embargo ingieren una media de 112 gramos al día cuando la OMS recomienda no sobrepasar los 25 gramos diarios.

Lo tenemos en los fiambres, en las salsas, algunos caldos y sopas, que podrían parecer, a priori, libres de azúcar, lo contienen. Los alimentos ultraprocesados son en buena medida responsables de dicha normalización. De la cucharilla de azúcar que le echamos al café somos conscientes, pero ¿sabemos cuánto azúcar le echan a los botes de tomate o el pan de molde? Aunque no nos demos cuenta de su existencia, ese es precisamente el azúcar que más deberíamos controlar.

En una entrevista recatada de la agencia EFE, el director de justicia alimentaria Javier Guzmán comentó: “Las industrias de alimentación meten azúcar a todos sus productos porque es el conservante más barato y crea adicción a uno de esos sabores a los que han acostumbrado nuestro paladar: salado, azucarado y crujiente. La capacidad de decisión del individuo queda sobrepasada por la mercadotecnia y el etiquetado engañoso mientras el argumento fundamental de los gobiernos e industrias es que no hay alimentos buenos ni malos, solo cantidades y personas que hacen o no ejercicio”.

Si queréis conocer algunos aspectos interesantes del contenido de azúcar de algunos de los alimentos procesados que consumimos en nuestro día a día, recomendamos visitar la página www.sinazucar.org

En el artículo del próximo mes veremos cómo poco a poco, con pequeñas decisiones, podemos reducir el consumo de azúcar sin que ello nos generé malestar o agobio.

 

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