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  • Graduado en Psicología por la Universidad de Valencia

  • Master en Psicología General Sanitaria

  • Master en intervención multidisciplinar

  • Miembro del Equipo Interdisciplinar de la Clínicas Obésitas

Adicción al azúcar: síntomas y sus consecuencias


  • Graduado en Psicología por la Universidad de Valencia

  • Master en Psicología General Sanitaria

  • Master en intervención multidisciplinar

  • Miembro del Equipo Interdisciplinar de la Clínicas Obésitas

Pese a que ya existe cierta conciencia social de cómo el consumo de azúcar nos perjudica en nuestro día a día, lo cierto es que decidimos desoír los mensajes que nos advierten de esta tendencia en la industria alimentaria, y que nos puede llevar a la adicción al azúcar.

Inconscientemente, desatendemos los avisos porque si somos conscientes de ello, nos sentiremos en la obligación o con la necesidad de resolver esta disonancia. Y eso es difícil, en un contexto donde la inmediatez y el «bombardeo mediático» prima por encima de todo.

Actuamos bajo presión y sin conciencia, nos dejemos llevar con elecciones de productos menos saludables, pero“más sabrosos” y fáciles de obtener». Lo difícil es actuar con responsabilidad y tener un pensamiento crítico que nos permita hacer mejores elecciones de consumo.

En el caso del azúcar, ya en los 80 Nancy Appleton, autora del libro “Lick the sugar habit”, cita 146 razones por las cuáles el azúcar blanco es nocivo; entre ellas, la muerte de las células, desequilibrios hormonales, pérdida de memoria, obesidad, dolores de cabeza y otros efectos graves para la salud.

En la actualidad, libros como “Dile adiós al azúcar” de la autora Katherine Bassford, editado en España en febrero de este 2019, vuelve a centrarse, ya no solo en las pruebas objetivas de lo nocivo que puede llegar a ser el alto consumo de azúcar para nuestro organismo, sino en el patrón de adicción que este crea.

Según un estudio de la Universidad de Princeton, publicado en Neuroscience and Biobehavioral Reviews, el azúcar tendría una capacidad elevadísima para estimular nuestros receptores de opioides cerebrales, si se toma como un aporte masivo (sí, los mismos receptores que usan las drogas, por ejemplo).

Síntomas

Nuestro organismo tiene mecanismos de recompensa que en momentos determinados nos hace sentir placer o satisfacción (es el caso de hacer ejercicio, tener sexo, comer…). Los productos  de consumo ultraprocesados están pensados para activar ese mecanismo de recompensa de forma intencional. Por ello, sentimos placer cuando consumimos este tipo de productos.

Adicción al azúcar

 

El proceso comienza con la ingesta de alimentos de alto contenido en azúcar o grasa, que estimula la segregación de oxitocina y dopamina de nuestro cerebro, la cual proporciona esa experiencia placentera.

El azúcar estimula los receptores del gusto en la lengua, que envían una señal a la corteza cerebral. A su vez, esto estimula una liberación de dopamina.  Por ello, si consumimos comida azucarada un día sí, y otro también, cada vez liberamos menos dopamina, para lo que, si se desea el mismo nivel de “bienestar” que al principio, deberemos incrementar la cantidad o la frecuencia de la ingesta del alimento, volviéndonos, finalmente, adictos.

Consecuencias

Este neurotrasmisor, al igual que la hormona de la oxitocina, tienen un tiempo limitado de vida útil en nuestro cuerpo, y cuando desaparecen, queda el estado emocional que le precedía. Esto justifica cómo los patrones de comer emocional se vuelven un círculo vicioso, siendo la experiencia del atracón, en ocasiones,  una forma de manejar ciertos estados emocionales en un plazo muy limitado de tiempo, pero con un impacto en la autoestima y una sensación de vacío e ineficacia en la persona que los experimenta.

La activación de los mecanismos de recompensa, también son causados por el sabor tan potente que contienen dichos productos. El umbral de sabor que presentan es tan alto, que cuando queremos comer comida real, la encontramos insípida. Esta experiencia es consecuencia directa de haber alterado nuestro umbral del sabor con productos que no son naturales pero si están diseñados para crear esa experiencia de recompensa.

La mejor manera de plantarle cara a esta situación es actuando conscientemente, y realizando un consumo responsable de estos productos tan “adictivos”.

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