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Ayuda psicológica para enfrentar la crisis del coronavirus

Psicólogo General Sanitario

Como psicólogo de Clínica Obésitas, lo primero es mandar un mensaje de apoyo a todos nuestros pacientes, y por extensión a sus familias y personas de su entorno más cercano.

Somos conscientes de las dificultades que va a generar esta crisis, y esperamos poder ayudar de la mejor forma que podamos.  Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que es un escenario cambiante, es una situación que no hemos elegido vivir, pero que desafortunadamente tenemos que pasar por ella, y de manera conjunta.

Nuestras reacciones ante la situación se van a ir viendo modificadas según el avance de los acontecimientos, en definitiva estamos hablando de un suceso traumático o como mínimo, potencialmente estresante a nivel colectivo.

 

Factores clave para el afrontamiento

Reconocer los síntomas de estrés: De por sí, cualquier cambio en nuestras rutinas genera una pequeña dosis de estrés, incluso si es para bien. En este caso hay que aceptar que fuentes de estrés van a ser inevitables y de cuales podemos prescindir.

Las más claras fuentes de estrés nos vienen de la sobreinformación y la retroalimentación que nos damos entre nosotros, sobre todo cuando nos volvemos reactivos ante la nueva información, y la alarma y preocupación se trasforman en una constante. Es cierto, la información es importante, pero hay que poner límites para no entrar en parálisis, ya que esto puede frenar nuestra adaptación.

Atención también a la monitorización obsesiva de síntomas físicos propios y de familiares, conviene estar atentos a los síntomas conocidos del COVID-19, pero paciencia ante las sospechas, seguir las indicaciones sanitarias e intentar no anticipar situaciones catastróficas antes de tiempo.

Adaptabilidad a la situación: como el encender la televisión o consultar el móvil o las redes sociales, ya nos sale solo de manera instintiva, es preferible crear rutinas donde se pueda contemplar un tiempo más individual (leer, terminar proyectos inacabados, tele-trabajo) o en familia (actividades de ocio compartidas, uso de video-llamada o teléfono, distribución de tareas domésticas, espacio para hablar de “como nos sentimos ante la situación”), conviene cierto balance entre socialización e introspección.

Desahogarse en grupo (de manera virtual) y mantener el sentido del humor en la medida de lo posible es una buena estrategia, lo que no implica dejar de extremar la precaución.

Cuidado con la actividad física y la alimentación

Dentro de las rutinas que establezcamos será muy interesante incluir el ejercicio en casa.

En este mismo momento en las redes sociales hay muchos preparadores físicos proponiendo alternativas en casa, puede ser interesante el establecer nuestra propia rutina con ejercicios adaptados y siempre que podamos, consultar con nuestro entrenador habitual.

A nivel de conducta alimentaria, puede ser un momento donde nuestra relación con los alimentos se va a magnificar, y quien tenga una mala relación con los alimentos de base se verá más expuesto por la fácil disponibilidad de los mismos.

Por eso es conveniente revisar el material dispensado en consulta sobre cómo generar comidas más conscientes y recordar que debemos diferenciar entre las señales de hambre real y hambre emocional.

 

Sabernos perdonar

No hay una forma correcta de afrontar esta situación, por ello podemos encontrar muchas formas de gestión diferente del estrés.

Podemos tener suerte y que las personas de nuestro entorno compartan nuestra forma de gestionar el estrés, pero también puede suceder que surjan incompatibilidades. Por ello, más que emitir e intercambiar argumentos lógicos, a veces es mejor intentar entender las necesidades emocionales del otro y hablar de las nuestras.. Eligiendo bien la persona, el momento y siendo en la medida de lo posible empático.  No pasa nada por reconocer que no siempre podemos con todo, a veces las situaciones nos pueden desbordar, sin más.

 

Esto también pasará

A modo de conclusiones podemos decir que nuestro cerebro está programado para enfocarse en la amenaza (a falta de la solución) en situaciones de alarma, es algo adaptativo. En este caso, pese a ser la amenaza real, un contagio puede vivirse de diferentes formas, pero hay que tener en cuenta que a veces es más fácil que en nuestra cabeza prevalezcan los datos más alarmantes porque la memoria es muchas veces sintónica con nuestro estado emocional.

Por ello recordar que, pese a la adversidad, no se nos olvide poner al mismo nivel y poco a poco otros datos objetivos que nos ayuden a cuidar nuestro tono emocional frente a esta situación, aunque sea a veces difícil.

 

Conclusión

Por último, como profesionales de la salud, nos gustaría reconocer y felicitar a todo el personal sanitario que se encuentra estos días  en primera línea para velar por nuestra salud, por su gran esfuerzo e implicación.

Gracias

Psicólogo General Sanitario
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