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La obesidad infantil y su afrontamiento psicológico-familiar

Yolanda Melero
Licenciada en Psicología
Psicóloga de la Obesidad

Detrás de cada niño obeso, suele haber una historia personal y familiar de sufrimiento tanto para el niño como su familia.

El afrontamiento psicológico-familiar de la obesidad infantil no es sencillo, y es necesario un enfoque familiar, y un un manejo psicológico delicado. Detrás de cada niño obeso, suele haber una historia personal y familiar de sufrimiento. No es solo el niño quién vive angustiado y minusvalorado, sino que la familia vive con preocupación y ansiedad, sin saber cómo solucionar este problema. Hablemos de cómo debe llevarse un correcto afrontamiento psicológico-familiar de la obesidad infantil previa a una operación de Bypass Gástrico.

afrontamiento psicológico-familiar

Afrontamiento psicológico-familiar de la obesidad infantil

Los padres se ven abocados o bien a consentir al niño comer todo lo que desee, o bien prohibirle muchos alimentos y grandes cantidades, haciendo sobre él un férreo control. Ambas actitudes suelen ser nocivas y perjudiciales para al niño (tanto la dejadez como la sobreprotección).

Es importante en estas situaciones atender realmente la problemática del niño y no obsesionarse en el peso. Aquí la figura del psicólogo puede ser muy útil, no tanto para el niño, sino para los padres; ya que puede dar las claves de lo que sucede a nivel familiar y cómo poder solucionarlo. Es posible que los padres tengan que aprender a poner límites o flexibilizarlos, a valorar más a su hijo, a dedicarle más atención, a no sobreprotegerlo tanto, etc…

La obesidad infantil actúa pues como un indicador, que debemos explorar y atender, para poder ponerle solución. Los cambios que se introduzcan, deben asumirlos toda la familia, aunque supongan sacrificios para miembros no obesos del grupo (evitar dulces, bebidas azucaradas, helados…).  Además, todo ello debe aplicarse sin grandes exigencias, sin que casi lo note el niño, o los demás miembros familiares.

Y de esta manera, los resultados deben esperarse «poco a poco», sin prisas. Pensemos que los cambios que apliquemos lo serán para toda la vida, y que por tanto, irán haciendo su efecto, en teoría durante muchos años. Los cambios bruscos son poco tolerados, peros los cambios lentos y progresivos, son muy bien tolerados y causan un efecto beneficioso prolongado.

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