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Abdomen flácido y piel excesiva tras una operación de obesidad: ¿Puede prevenirse? ¿Cómo y cuando tratarlo?

Dr José Vicente Ferrer Valls
Doctor en Medicina y Cirugía.
Especialista en Cirugía Bariátrica y Metabólica.
Cirujano Jefe / Director Clínica Obesitas.

Es difícil prevenir el abdomen flácido al 100% tras una importante pérdida de peso. Sin embargo, sabemos cómo conseguir un resultado mucho mejor. Les damos 4 claves.

Las operaciones de obesidad, persiguen que se produzca una importante pérdida de peso, y que además sea estable y prolongada en el tiempo. Esto inevitablemente va a causar que en algunas partes del organismo la piel quede flácida (como por ejemplo el abdomen flácido), e incluso quede mucha piel sobrante.

 Abdominoplastia o liposucciones localizadas: ¿siempre son necesarias?

La necesidad o no de tratamientos complementarios como la liposucción o la abdominoplastia tras la pérdida de peso, es muy paciente dependiente, y es difícil establecer datos fiables. En nuestra Clínica, menos de un 15% de nuestros pacientes operados de obesidad, acaban realizándose abdominoplastia. La “exigencia estética” de cada paciente influye enormemente, de manera que muchos pacientes que aparentemente necesitarían realizarse la abdominoplastia, no la desean, y otros que creemos que no es imprescindible que se la hicieses, sí la desean y piden que se les opere.

Abdomen flácido

¿Es posible prevenir el abdomen flácido o la necesidad de una abdominoplastia o liposucción tras una operación de obesidad?

Como ya hemos relatado en otros artículos, es difícil o casi imposible prevenir al 100% el abdomen flácido, sin embargo sabemos como conseguir un resultado mucho mejor.  Las claves estarían en:

  1. Una buena nutrición proteica durante la pérdida de peso, ayudando a mantener a los tejidos fuertes y facilitar su capacidad de regeneración.
  2. Una buena hidratación externa e interna de la piel.
  3. Ejercicio físico de tonificación muscular en las partes más afectadas.
  4. Tener paciencia, esperar todo lo posible, y centrarse en perder el máximo peso posible.

En estos casos el tiempo siempre juega a favor del paciente, que debe ser paciente y perseverante. Muchos veces he visto en pacientes jóvenes,  abdómenes que parece que vayan a necesitar una abdominoplastia, y que tras meses de ejercicio físico bien realizado, han mejorado lo inimaginable, reduciéndose a un mínimo pliegue de piel, casi sin panículo adiposo, que ya no le molestaba nada al paciente. La única necesidad hubiese sido estética, en el caso de querer llevar bañadores tipo slips sin que se apreciase nada.

 Entonces, en el caso de necesitarlo, ¿abdominoplastia o liposucción?

Aunque el paciente puede encontrar criterios o posiciones distintas a esta, y sobre  todo cuando el enfoque es puramente estético, nosotros desaconsejamos siempre la macroliposucción. Esta técnica busca la retirada de la grasa acumulada debajo de la piel, de forma brusca e inmediata, mediante la destrucción mecánica de las células grasas, y su aspiración. Esto no sólo puede acarrear complicaciones graves inmediatas sino se realiza bien, sino que también puede dejar irregularidades y defectos estéticos irrecuperables a largo plazo. Sin embargo, muchos pacientes la demandas lo más fácil y de menos esfuerzo. El resultado a largo plazo es casi siempre, la recuperación de peso y de la grasa aspirada.

La abdominoplastia busca, la retirada de la “piel sobrante” después de una importante pérdida de peso. El nombre técnico o médico es “dermo-lipectomía” que significa la extirpación de la piel y su grasa (lipo = grasa), pero sólo la que se encuentra intimamente asociada a la piel. Si todavía hay más grasa que esta, el paciente debería de perder más peso antes de someterse a la abdominoplastia.

De todas formas, en ocasiones, asociadas a la abdominoplastia, y en este caso bajo visión y control directo con el consecuente menor riesgo y mejor realización, sí que pueden ser aconsejables buscando una mejoría estética del paciente, las liposucciones locales o microliposucciones de la mitad superior del abdomen, o de las caderas o “pistoleras”…

La cirugía plástica tras una operación de bypass gástrico o de manga o tubo gástrico, tiene en opinión de los expertos, un enfoque distintivo. Para estos casos, es necesario un cirujano plástico especializado en técnicas adaptadas a estos perfiles de pacientes, y que si es posible, esté inmerso en un equipo de cirugía bariátrica, y con un enfoque multidisciplinar. Les aseguro que no tiene nada que ver una abdominoplastia de las que más frecuentemente se realizan, tras varios embarazos y ganancias de peso temporales, que una abdominoplastia tras una pérdida de 40 o 50 kg peso, que requiere técnicas de prolongación posterior, variantes como la abdominoplastia circunferencial, pero sobre todo, un enfoque menos estético y sí más funcional.

Como punto final, les recomiendo que vuelvan a leer el punto 2 y sus 4 claves para evitar el abdomen flácido.

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