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Con 38 años, aparentaba muchos más, tenía hipertensión, insomnio, poca movilidad, fatiga,… Un día leyendo el periódico leí algo sobre el tratamiento de la obesidad con Balón Intragástrico y con Banda Gástrica Ajustable. Llamé a Clínicas Obésitas para informarme de cuál podía ser el mejor tratamiento para mi caso. Me informaron de todo lo que implican estos tratamientos, de la importancia de acudir a las citas con todos los profesionales (médico, dietista y psicóloga) y de la necesidad de implicación por parte del paciente.
Hasta entonces, había seguido multitud de dietas diferentes, pero después de un tiempo las abandonaba, porque no conseguía incorporarlas a mis hábitos.
Cuando inicié el tratamiento con la BGA empecé a cambiar: el apoyo psicológico me permitió adoptar nuevos hábitos dietéticos, y la pérdida de peso me llevó a estar mucho más animada para salir de casa, hacer más ejercicio y mostrar más interés por las cosas.
Ahora, después de dos de tratamiento, “casi no me reconozco”, además cómo prácticamente de todo, mantengo mi peso y llevo una vida normal, aparentando ahora sí, mi verdadera edad.
*Los resultados pueden variar de persona a persona. El éxito del tratamiento depende del compromiso del paciente con el programa multidisciplinar y de la respuesta individual al tratamiento médico


