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Sensación de Vacío e Ingesta Compulsiva

Yolanda Melero
Licenciada en Psicología

Seguramente muchos de nosotros hemos experimentado esta sensación de vacío. Sentimos una imperiosa necesidad de comer, de “llenarnos” de comida. Es un impulso casi irrefrenable y hemos de realizar auténticos esfuerzos para contenernos, si es que lo logramos. La mayoría de las personas refieren tener una sensación de vacío, de tener un hueco que necesitan imperiosamente rellenar. Es una sensación que suele disminuirse tras una operación de Tubo Gástrico.

Normalmente solemos decir que es ansiedad, que es una sensación de intranquilidad… Otras personas no son ni siquiera conscientes de esto, y simplemente comen y punto (y solo si se detienen pueden llegar a observarlo).

Así sucede el hecho de que haya personas que  jamás se ven saciadas por mucho que coman, necesitan comer ingentes cantidades de comida para colmarse, para saciarse y sentirse a gusto.

Todos esto casos tienen en común la sensación de vacío, de no sentirse lleno fácilmente, y que el recurso que utilizan para tal llenado es la comida. Aunque es obvio que dicho vacío no es de comida, porque muchas refieren haber comido hace poco, no tener realmente hambre o saber que son “nervios”.

¿A qué se debe la sensación de vacío?

Lo que está claro es que la sensación de vacío No es de comida, ¿Entonces de qué es?…  Esta es una pregunta que nos deberíamos hacer todos cada vez que tenemos o sentimos este impulso. No se trata de luchar contra nosotros mismos para no tenerlo, ni contenernos al máximo para no comer.  Si no de mirar dentro de nosotros, de observarnos, dejarnos sentir y darnos cuenta de que realmente nos está informando dicho vacío (no nos olvidemos que todas las emociones están contenidas en el cuerpo).

En primer lugar, en vez de huir y tapar, nos centramos en nuestro cuerpo, en nuestra respiración, para intentar ubicarlo y ver como es. Muchas personas refieren sentirlo justamente en la boca del estómago, otros más abajo o más arriba. Algunas observan un agujero, un remolino, un humo, una presión…

Numerosas personas se pasan toda la vida huyendo de esta sensación de vacío y se resisten a conectar con ella, escribir acerca de ella… todo esto les “incómoda”, por no decir que hay un gran miedo. Esto es porque detrás de estas sensaciones se esconden vacíos más profundos, carencias emocionales que vamos arrastrando, muchas veces, desde la infancia: falta de amor, de sentirse mirado, escuchado, recibido…

Cuando éramos muy pequeños y llorábamos porque algo nos pasaba, la mayoría de las ocasiones solían darnos el biberón, la teta o el chupete para “calmarnos”. Por lo que no es tan extraño que ya de adultos hagamos exactamente lo mismo.

Si de pequeños, cuando éramos alimentados por nuestra madre (u otra figura) no percibíamos calor, cariño, afecto… si no que éramos alimentados de manera mecánica, sin ser mirados o bien nuestra madre estaba cabreada constantemente; crecemos con la sensación de vacío, de no sentirnos llenos, por mucho que comamos, parece que no nos calma (exactamente igual que cuando éramos bebés).

Entonces puede pasar que nos volvamos compulsivos con la comida, nada nos sacia porque realmente el vacío viene por otro lado

Puede comenzar un ciclo de atracción irrefrenable y al mismo tiempo de culpa y auto maltrato. Sentimos un impulso irrefrenable por algo que después sabemos que seremos reñidos (en la infancia eran nuestros padres y en la vida adulta somos nosotros mismos).

Como se puede observar, resulta básico que comencemos a tomar conciencia de todo este proceso, y de cómo se ha ido desarrollando en nosotros mismos, ya que comprender es la única manera de aceptarse a uno mismo y tomar las decisiones oportunas. En una habitación oscura es muy difícil moverse, todo son tropezones y golpes, en cambio, cuando se enciende alguna luz, ya podemos movernos, saber dónde estamos y cómo manejar.

 

Yolanda Melero
Licenciada en Psicología
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Comentarios
  • Vanesda

    Siento que aún después de comer seguiría comiendo más

    • Vanesda, ese es un síntoma frecuente, cuando se busca la sensación de saciedad intensa como compensación a los estados de estrés y ansiedad. Debe de controlarlo de forma progresiva, disminuyendo poco la ingesta, y comiendo cada 2 o 3 horas, en the las comidas principales, una pieza de fruta. ¡Ánimo y saludo!

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